Tomemos un libro sagrado imaginario.
Uno de los libros dice, en su capítulo 1 versículo 12: “La casa es verde”.
El mismo libro dice, en su capítuo 2, versículo 69: “La casa es roja”.
Ese libro sagrado no puede ser contradictorio, ya que fue escrito por el dios Spamon.

Y uno diría que hay una contradicción. La casa es verde o la casa es roja. Y no podría ser ambas.
Sin embargo estamos pensando en forma lógica. ¿Quiénes somos nosotros para cuestionar la lógica del dios de ese libro sagrado?, ¿cómo podemos pecar de tal orgullo?, obviamente hay una explicación que muy claramente nos puede sacar de nuestra duda sobre el color de la casa… ¡con fe!

Como bien saben los estudiosos de la Biblia, esta tiene más contradicciones que las que una persona no muy estudiosa desearía. Es interesante darnos cuenta de que si bien es cierto el ignorante tiene la información a mano, hay algo que impide creerlo, incluso si es un erudito en las Sagradas Escrituras quien se lo explica.
Muchos creyentes no tan letrados, prefieren partir del hecho de que la Biblia, al ser un libro inspirado por Dios y no mera invención humana, no tiene contradicciones. Y hacen malabares que llenarían de celos al elenco del Cirque du Soleil.

Vemos algunos que son fácilmente manejables.

¿Cómo supo Simón Pedro que Jesús era el Cristo?
Mateo 16:17 nos dice “Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo.”
Juan 1:41 en cambio dice “Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos encontrado al Mesías (es decir, el Cristo).”
¿Contradicción? Nunca. Andrés le dijo a Simón pero en realidad Simón sabe que Andrés no es que diga lo que Andrés dice sino que el Padre fue quien realmente dijo a Andrés lo que Simón supo, entonces no por Andrés sino por el Padre… y por Andrés.

Una de las historias más conmovedoras en la Biblia es la de la hija de Jairo, quien le pide a Jesús que la resucite.

Marcos 5:20 nos cuenta cómo el dirigente judío llega donde Jesús y le dice “Mi hijita se está muriendo.”
Imagino que llegó de prisa, ya que estaba muriendo, seguramente quería llegar con Jesús antes de que muriera.
Lo irónico (no quiero decir contradictorio ya que sabemos que la Biblia no se contradice) es que mientras estaba muriendo también había muerto, como podemos ver en Mateo 9:18.
¿Contradicción? Nunca.

Y así vemos decenas de casos en los que los creyentes no educados hacen nudos y contorsiones con tal de hacer que los textos calcen.

El caso de Judas es interesante:
¿Cómo murió?
Tenemos dos versiones (no contradictorias) en la Biblia. Mateo 27:5 nos dice que se ahorcó. Hechos 1:18 nos dice que cayó de cabeza y se le salieron las tripas.
Por supuesto que podría haber una explicación que una ambas versiones: Judas decidió no colgarse de un árbol normal. No. Buscó uno que estuviera en el borde de un barranco, y con una rama salida hacia el despeñadero. Pero no una rama cualquiera, eligió una rama seca que estuviera a punto de quebrarse.
Luego procedió a colgarse.
Pero la rama, al estar seca, no aguantó el peso. Entonces Judas dio media vuelta en el aire y cayó de cabeza, y se le salieron las tripas.

Muy interesante. Y por supuesto que posible.
Todo es explicable:
¿Por qué quiso buscar un árbol con una rama en el borde de un acantilado?
Para añadir dramatismo a su muerte. Es una explicación.
¿Por qué no vio que la rama no iba a aguantar su peso?
Por la depresión en la que estaba.
¿Cómo dio media vuelta en el aire antes de caer?
Algo totalmente explicable por las leyes de la física, pese a tener media rama al otro extremo de la cuerda.

Y todo está bien. Si Dios escribe una historia, debe asegurarse de que no haya contradicciones.
Sin embargo no responde la pregunta: ¿Cómo murió Judas?
Morir ahorcado implica morir asfixiado. Para esto debe colgar de una soga al menos 3 minutos.
Morir por una caída no es morir asfixiado: es morir por una caída.

Si muere ahorcado no puede morir por una caída. Si muere por una caída no puede morir ahorcado.
Pero bueno, como sabemos para Dios todo es posible: Puede morir ahorcado Y por una caída al mismo tiempo.

Sin embargo la historia no termina ahí.
Mateo 27:6-8 nos cuenta lo que pasó después:
“Los jefes de los sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «La ley no permite echar esto al tesoro, porque es precio de sangre.» Así que resolvieron comprar con ese dinero un terreno conocido como Campo del Alfarero, para sepultar allí a los extranjeros. Por eso se le ha llamado Campo de Sangre hasta el día de hoy.”

Sin embargo Hechos 1:18-19 nos dice:
“Con lo que le pagaron por su iniquidad, Judas compró un campo; pero se cayó de cabeza y su cuerpo se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. Como esto lo supieron todos los habitantes de Jerusalén, aquel campo se llama Acéldama, que en su lengua quiere decir “Campo de sangre”.

En Mateo se nos explica que el lugar se llama “Campo de Sangre” por ser el lugar donde se sepultaría a los extranjeros. De hecho usa las palabras “Por eso”, para que nos quede muy claro.
Hechos nos dice que el lugar se llama así debido a la muerte de Judas.

Pero bueno, para Dios todo es posible.

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