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Un hombre tiene una visión: se le aparece un ser claramente divino y le explica que él es el Metadios.

Le dijo:

Yo soy el Metadios. Soy el dios de todos los Universos. Así como ya los físicos han comenzado a descubrir, existe un número infinito de universos, cada uno con distintas leyes fundamentales. Puse a un dios a cargo de cada uno. En este existe Yaveh, que es eterno por definición, ya que el tiempo mismo nació con el Universo. No existe un “antes” del tiempo así como no existe un punto más céntrico que el centro de un círculo. Pero el tiempo no es más que la expresión de una dimensión en expansión. Hay otros universos con propiedades y leyes distintas que serían imposible para nosotros siquiera imaginar porque a nivel fundamental hay discrepancias que no permiten esa posibilidad. Algunos universos tienen gravedad, fuerza electromagnética, fuerzas débiles y fuertes, y tiempo. Otros no.
Yaveh es, efectivamente, omnisciente, omnipresente y todopoderoso. En este universo. Pero no en otros. Yo estoy a cargo de todos.
El es el rey de reyes. Yo soy el dios de dioses.

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“Todo lo que puede ser expresado en absoluto puede ser expresado claramente, y sobre aquello que no puede ser expresado debemos guardar silencio.” — Wittgenstein.

¿Cómo sabemos que no hay un Metadios? Todo lo que podamos decir sobre Dios puede no cambiar, y no desecha la posibilidad de una deidad superior.

Con respecto al Dios de los creyentes en este Universo:
¿Es eterno? Sí, porque el tiempo inicia en el momento en que el Universo comienza.
¿Es omnipresente y omnisciente? Asumamos que Dios existe con estas características en este Universo.
¿Es un dios de amor? Asumamos que el amor es expresión de Dios en este Universo.

Todo lo que podemos afirmar de Dios podemos hacerlo para este Universo. No nos es posible afirmar nada sobre otros Universos que, aunque es muy probable que existan y la evidencia se acerca cada vez más a este supuesto, no podemos conocer. No es posible afirmar que el dios de este universo sea también el de otros, o el de todos; no es posible afirmar que en otros universos sea un dios de odio, o que muestre evidencia de su existencia, o que no permita que haya niños que muera de hambre. Todo lo que un creyente podría afirmar (con fe, sin ningún tipo de evidencia) es que su dios es dios de este universo.

Sin embargo vemos cada vez más probable la existencia de otros.

Yo me pregunto por qué si Dios tuvo 13.8 mil millones de años para planear un libro que fuera la base para el fundamento sobre él, no nombró (aunque sea de forma poética y críptica) la existencia de otros universos. Claramente quien desea hacer malabrismo con las palabras podrá encontrar una forma de tratar de explicarlo. Podría decir, por ejemplo, que al hablar de “los cielos” Dios se refería a todos los universos…

Si quieren utilizar esa lógica yo la usaré también: Demuestro que no es así porque las palabras a mi amigo fueron bastante claras.

Mi amigo tiene fe en el Metadios. Si alguien me dice que no existe, mi amigo podrá utilizar la frase que escuchamos y tal vez nunca habíamos oído de forma tan dulce: Es cosa de fe.

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